El idioma del miedo

El idioma del miedo en la Plaza de Mercado de Girardot

El idioma del miedo es universal

“El idioma del miedo es un idioma universal”. No necesita traducción: todos lo entienden. Se expresa en silencios, en miradas que evitan hablar, en palabras dichas a medias. Ese idioma también se escucha en la Plaza de Mercado de Girardot, donde se anuncian grandes proyectos de restauración, pero los vivanderos viven cada día con incertidumbre, sin saber si el PEMP se va a aplicar.

Vivir con miedo: deudas, rifas y microtráfico

La mayoría de los comerciantes se enfrentan a diario no solo a la incertidumbre generada por el silencio administrativo, sino a la realidad que muchos prefieren ignorar, pero que es clara:

  • Préstamos gota a gota que encadenan a los comerciantes con intereses imposibles.
  • Rifas que se convierten en una economía paralela de la desesperanza.
  • Microtráfico que todos ven, pero del que pocos se atreven a hablar.
  • Invasión del espacio público: Los puestos abandonados cuyos propietarios hoy ocupan las vías adyacentes a la plaza son reflejo de la administración.
  • Desorden en la plaza: Vivanderos ubicados fuera de los puestos en el interior de la plaza.
  • El pago diario de la administración.
El idioma del miedo - Desorden al interior de la plaza

Ese contraste genera un miedo profundo: el de denunciar y quedarse sin sustento, el de hablar y ser señalado, el de alzar la voz y no encontrar eco.

Restauración sin dignidad

Al manipular los comerciantes con la palabra “restauración” que se usa como sinónimo de progreso, se pretende que ignoren lo esencial: ellos son la memoria viva de la Plaza.

Nos preguntamos: ¿Qué es un monumento sin la gente que lo habita? Un cascarón vacío.

Porque restaurar paredes sin restaurar la dignidad de las personas es pintar la herida sin sanarla.

El miedo que calla, la verdad que espera

El miedo paraliza a los comerciantes, legitima la inacción de las autoridades y anestesia a la ciudadanía.

Pero la verdad, aunque tarde, siempre emerge.
Veritas filia temporis —la verdad es hija del tiempo— es también el compromiso de este medio: no callar frente a lo que todos saben, pero pocos se atreven a escribir.

La ciudadanía espera que las autoridades logren devolver el centro de la ciudad a propios y turistas, que la plaza y el rio recobren su importancia histórica.

Ya no habrá líderes, habrá conciencia

La Plaza de Mercado de Girardot no necesita más discursos, necesita conciencia.
El verdadero cambio empezará cuando dejemos de esperar que un líder resuelva todo y asumamos la responsabilidad colectiva de defender nuestro patrimonio y nuestra gente.

Ese día, ya no habrá líderes. Habrá conciencia.

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4 comentarios

  1. Excelente artículo. Gracias por hablar desde una voz diferente a las que siempre se escuchan.

  2. Estupendo editorial Alfonso. Ese miedo paraliza, y conviene a la dirigencia rapaz y manipuladora. Mi pregunta es: ¿No hay una organización de vendedores de la Plaza de Mercado?

  3. 🗣️ Lo que dicen los ciudadanos sobre la Plaza de Mercado

    Un lector en Facebook describe así la situación:
    *»Pollo en mal estado, carnes descompuestas que se congelan o se aliñan para revender, chorizos con productos dañados. Malos olores de orines y excremento en el corredor de San Miguel y el parque. Basura arrojada por todas partes y chulos rondando por el hedor.
    La música a todo volumen en los tomaderos, el descontrol del tránsito —al punto que los conductores no entran por miedo—. Microtráfico, prostitución en adolescentes, y las autoridades sin tomar acción.
    Los precios altísimos: prefieren dejar que la comida se pierda antes que bajarlos. Cada tarde toneladas de alimentos terminan en la basura. Así nos ven los turistas cuando llegan.”*
    📌 Una denuncia ciudadana que refleja la realidad que muchos prefieren callar.
    ¿Tú qué opinas?