Entre la casa y la ciudad
Rendición de cuentas Girardot 2025
La reciente rendición de cuentas de la Alcaldía de Girardot abrió un debate sobre las prioridades de inversión y el rumbo que debe tomar la ciudad en los próximos años.
Durante la rendición de cuentas Girardot 2025, el alcalde comparó la administración municipal con el manejo de un hogar. Según explicó, gobernar la ciudad se parece a la forma en que un padre de familia administra los recursos de su casa junto con su esposa.
La metáfora resulta cercana y fácil de entender. Sin embargo, también deja una pregunta inevitable: ¿puede administrarse una ciudad como si fuera una casa?
Un municipio no es un hogar. Es una organización compleja que necesita planeación, continuidad en los proyectos y decisiones estratégicas que superan un periodo de gobierno.
En su intervención, el alcalde defendió el uso de empréstitos cuando estos generan valor para el municipio. Comparó el endeudamiento con el caso de un padre que solicita un préstamo para comprar otra vivienda.
El argumento tiene lógica. Endeudarse no siempre es negativo si la inversión genera desarrollo.
Pero el debate real no es solo si el municipio debe endeudarse. La pregunta más importante es en qué se deben invertir esos recursos.
Aunque no se mencionó de forma explícita en la rendición de cuentas, el empréstito proyectado por 55 mil millones de pesos se ha relacionado con la construcción de un nuevo puente entre Girardot y Ricaurte.
La obra facilitaría la movilidad entre los dos municipios. También beneficiaría a la población flotante que se moviliza entre ellos.

Sin embargo, surge una pregunta inevitable:
¿es esta la prioridad más urgente para Girardot?
La ciudad enfrenta problemas estructurales que llevan años esperando solución. Entre ellos está la recuperación de la Plaza de Mercado, patrimonio histórico del municipio.
Otro desafío importante es avanzar en proyectos ambientales como la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR).
Además, la historia reciente de Girardot muestra varios proyectos inconclusos. Algunas inversiones terminaron convertidas en lo que popularmente se conoce como elefantes blancos.
Cada administración anuncia nuevas obras. Pero muchas veces deja proyectos a medio camino o iniciativas sin continuidad.
Por eso el desafío no es iniciar siempre algo nuevo. El verdadero reto es terminar lo que se empieza y priorizar las obras que realmente transformen la ciudad.
Gobernar un municipio no significa solo administrar los recursos del presente. También implica tomar decisiones que pueden influir en el rumbo de la ciudad durante décadas.
Y pocas veces se presenta una oportunidad tan clara como la que tiene hoy un gobernante: la posibilidad de cambiar el curso de la historia de su ciudad.
Girardot no necesita que le administren la casa.
Necesita que alguien se atreva, por fin, a construir la ciudad.
Interesante. Me hace recordar alguos presidentes que » gobernaron» el país desde sus fincas… Uno por aquí muy cerca a Girardot
De acuerdo….Sobre todo, no terminar obras y endeudarse en otros proyectos: constante de un Estado como el nuestro. Campea la corrupción.