Solidaridad olvidada, futuro por imaginar
Solidaridad olvidada, futuro por imaginar
Hace unos días llegó a nuestras manos un artículo poco conocido sobre la historia de Paraguay. Durante la devastadora Guerra de la Triple Alianza (1864–1870), donde este pequeño país enfrentó solo a Brasil, Argentina y Uruguay, Colombia alzó su voz en señal de apoyo moral y político.
En 1870, el Congreso colombiano aprobó una ley que ofrecía ciudadanía a los paraguayos si su país era eliminado del mapa. Un acto de dignidad y hermandad pocas veces mencionado en nuestros libros. Colombia, en ese momento, dijo al continente: “Si destruyen su patria, la nuestra será su casa.”
Girardot, ciudad que acoge
Esta historia latinoamericana resuena profundamente en nuestra propia memoria local. Girardot también ha sido refugio.
Durante la Guerra de los Mil Días, y luego con la violencia partidista entre liberales y conservadores, miles de desplazados llegaron a este rincón del Alto Magdalena buscando paz. Algunos se quedaron para siempre.
A ellos se sumaron migrantes extranjeros, especialmente sirio-libaneses, quienes llegaron con sus tejidos, sus tiendas, su cultura y su visión empresarial. Aportaron a la economía, a la diversidad y a la identidad de Girardot. Sus apellidos aún viven en nuestras calles y negocios.
🌍 Lo global nos toca, pero lo local nos transforma
Hoy el mundo sufre nuevamente: guerras, migraciones, crisis climáticas, desigualdades. Pero más allá de las fronteras, las preguntas son locales
- ¿Qué tipo de ciudad queremos ser?
- ¿Una que construye muros o una que abre puertas?
Girardot Futurista: nuestro sueño
El futuro de Girardot no se define solo con obras, sino con memoria, visión y carácter.
Podemos volver a ser ejemplo. No con discursos vacíos, sino con acciones que dignifiquen el espacio público, que recuperen la Plaza de Mercado como patrimonio vivo, que abracen a los jóvenes sin oportunidades, que valoren al comerciante honesto, al migrante, al vecino que aún cree.
En Girardot Futurista: El futuro no se espera.
Se imagina. Se diseña. Se trabaja.
Y tal vez, algún día, se diga:
“Girardot también ofreció una ciudadanía: la del ejemplo, la del abrazo, la del renacer.”
Muy entretenido este escrito y la pujanza del escritor en hacernos ver la historia, y la fundación marcada que ciñe en nosotros el pasado
Gracias por tu comentario, Hugo.
Nos alegra que hayas disfrutado la lectura. Creemos que conocer estas historias que muchas veces nos ocultan nos ayuda a comprender mejor quiénes somos y hacia dónde podemos ir.
Girardot tiene memoria, tiene raíces… y también tiene futuro, si lo imaginamos juntos.
¡Seguimos escribiendo desde y para la ciudad!
— Girardot es Virtual