David Aljure Ramírez: el girardoteño que pensó en grande
El 10 de mayo de 2025, Girardot despide a uno de sus líderes más importantes, cuya carrera política abarcó desde el concejo municipal hasta la embajada, siempre con la ciudad como centro de su lucha.
Una vida dedicada al servicio público
Girardot llora la partida de David Aljure Ramírez, una figura emblemática de la política local, departamental y nacional. Su legado, construido a lo largo de décadas de servicio público, deja huella profunda en la historia de la ciudad.
Desde sus primeros pasos como concejal de Girardot, David Aljure mostró una visión clara y un compromiso firme con el bienestar colectivo. Fue elegido diputado de la Asamblea de Cundinamarca, representante a la Cámara (cargo que llegó a presidir), senador de la República en dos ocasiones y gobernador de Cundinamarca. También ocupó el cargo de embajador de Colombia en la extinta República Socialista de Checoslovaquia, representando al país con dignidad en el plano internacional.
Raíces profundas en Girardot
David Aljure Ramírez fue un girardoteño de corazón y también por linaje. De ascendencia libanesa, su abuelo llegó a esta tierra en el año 1884, y desde entonces su familia se enraizó en la ciudad, aportando al desarrollo comercial, cultural y humano de la región. Esa herencia de trabajo, tenacidad y visión lo acompañó durante toda su vida pública.
Girardot, siempre en el corazón
Aunque su carrera se proyectó a nivel nacional e internacional, su corazón siempre estuvo en Girardot. Fue un defensor incansable de las causas sociales y trabajó por quienes más lo necesitaban.
Uno de sus aportes más significativos fue gestionar, junto al Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el Plan Piloto de Desarrollo de Girardot, que incluyó un ambicioso plan vial y la construcción de parte del Complejo Deportivo, donde hoy se mantienen el estadio, el coliseo y las piscinas. Estas obras no solo modernizaron la ciudad, sino que también fortalecieron su tejido social.
Liberal con alma independiente
David Aljure fue un líder liberal auténtico, pero cuando las decisiones del partido no respondían a las necesidades del pueblo, no dudó en marcar su propio camino. Así nació el Movimiento Independiente Liberal, desde donde apoyó la formación de líderes populares y promovió nuevas formas de participación ciudadana.
Muchos de los que hoy ejercen liderazgo local lo reconocen como su guía, como alguien que creyó en ellos cuando nadie más lo hacía.
Un legado personal y colectivo
Este homenaje no es solo institucional. Para mí, David Aljure fue un amigo muy cercano de mis padres, padrino de mi hermano Juan Carlos, y guía político durante muchos años. Lo recuerdo llegando a casa cuando yo era niño, conversando con entusiasmo sobre el futuro de Girardot y del país. Más adelante, tuve el honor de participar en sus campañas y seguir sus ideales, como lo sigo haciendo hoy: a mucha honra, soy aljurista.
Su memoria vive en Girardot
David Aljure Ramírez no fue un político más. Fue un soñador con los pies en la tierra, un hombre que pensó en grande y actuó con determinación. Girardot lo despide con tristeza, pero también con orgullo. Su legado está vivo en las obras, en las ideas y en cada persona que cree que nuestra ciudad merece un mejor destino.