PEMP Plaza de Mercado de Girardot: avances y retos
PEMP de la Plaza de Mercado de Girardot: avances y retos
El pasado 23 de septiembre, en las instalaciones del Banco de la República, se llevó a cabo una presentación sobre el PEMP de la Plaza de Mercado de Girardot y sobre el trabajo que viene adelantando la FAO con el acompañamiento de la Universidad Piloto de Colombia, Seccional Girardot.
La actividad contó con la presencia de representantes de la Plaza de Mercado, encabezados por Julio Quijano, así como de Nancy Patricia Gutiérrez, veedores ciudadanos, estudiantes del SENA, periodistas y público en general.
La docente María del Cielo Burnano Pedraza, de la Universidad Piloto, quien ha venido liderando diferentes trabajos relacionados con los comerciantes de la Plaza, explicó cómo fue desarrollado el PEMP y cuáles son sus principales proyectos y componentes.
El PEMP va mucho más allá de restaurar un edificio
Uno de los aspectos que quedó claro durante la exposición es que el PEMP de la Plaza de Mercado de Girardot no se limita a la restauración física del inmueble.
El Plan contempla diferentes proyectos y acciones que buscan recuperar no solamente la construcción patrimonial, sino también su función como espacio de encuentro, abastecimiento, actividad económica y patrimonio vivo de la ciudad.
En ese sentido, los comerciantes ocupan un lugar fundamental. La Plaza no puede entenderse únicamente como una construcción patrimonial: detrás de sus puestos, productos y actividades existe una comunidad que hace parte de la memoria y de la identidad de Girardot.
La Plaza según el diagnóstico de la FAO
El diagnóstico presentado permite mirar la Plaza desde una perspectiva que va mucho más allá de sus condiciones arquitectónicas.
Según el informe, la Plaza cuenta con aproximadamente 600 puestos, de los cuales cerca de la mitad estarían ocupados, con alrededor de 300 comerciantes. También señala que su funcionamiento se sostiene principalmente con los aportes de los propios comerciantes.
Pero uno de los asuntos más sensibles tiene que ver con la implementación del PEMP y la preocupación de los comerciantes frente a una eventual reubicación.
El informe recoge el temor de que las intervenciones puedan terminar con un traslado permanente de los comerciantes fuera de la infraestructura, situación que podría afectar una actividad económica construida durante décadas.
A esto se suma, según el diagnóstico, la percepción de que los procesos de socialización y participación no han sido suficientes para que los comerciantes conozcan con claridad los estudios, las decisiones y las diferentes etapas previstas para la intervención.
Una problemática que va mucho más allá del edificio
El diagnóstico también identifica problemas relacionados con la actividad económica, el abastecimiento, los residuos, la infraestructura y la seguridad.
En materia de comercialización, señala una baja integración con la agricultura familiar de la región y estima que aproximadamente el 80 % de los productos proviene de intermediarios o mayoristas.
En cuanto a los residuos, advierte sobre la importante presencia de alimentos perecederos entre los desechos y sobre la necesidad de mejorar su manejo y aprovechamiento. El documento también señala problemas relacionados con insectos, roedores y gallinazos.
La infraestructura tampoco escapa al diagnóstico. Aunque la Plaza conserva un extraordinario valor arquitectónico y patrimonial, se señalan deterioros que requieren intervención, al tiempo que las características de un inmueble protegido hacen que determinadas actuaciones deban cumplir procedimientos especiales ante el Ministerio de las Culturas.
La seguridad aparece igualmente como una preocupación para comerciantes y usuarios, tanto por los hechos de hurto señalados en el diagnóstico como por las condiciones del entorno de la Plaza.
¿Y cuáles son las soluciones?
El diagnóstico no se limita a identificar problemas. También plantea algunas rutas de trabajo.
Entre ellas aparecen la creación de mesas permanentes de diálogo con los comerciantes, una mayor participación de entidades como el Ministerio de las Culturas y la Gobernación de Cundinamarca, el fortalecimiento de los circuitos cortos de comercialización para acercar a los productores campesinos a los consumidores y el desarrollo de alternativas de economía circular para aprovechar los residuos orgánicos.
Son propuestas que coinciden con una idea fundamental: la recuperación de la Plaza no puede reducirse a la restauración de sus estructuras.
Detrás de sus muros existen comerciantes, familias, productores, consumidores, tradiciones y una actividad económica que forma parte de la historia de Girardot.
Por eso, el verdadero desafío del PEMP no parece ser solamente cómo recuperar el edificio, sino también cómo recuperar y fortalecer la función que la Plaza cumple para la ciudad y para quienes viven de ella.
FAO y “Cocinas para la Paz”
Durante su intervención, la profesora Burnano explicó también el trabajo que viene desarrollando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dentro del programa “Cocinas para la Paz”, iniciativa desarrollada conjuntamente con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
La segunda fase del programa, anunciada para 2025, contempla acciones relacionadas con la caracterización y modernización de plazas de mercado, reconociendo estos espacios como escenarios de soberanía alimentaria, economía comunitaria y patrimonio cultural.
Girardot fue mencionada dentro de este proceso, lo que abre una oportunidad importante para la Plaza Leopoldo Rother y, especialmente, para sus comerciantes.
Pero también deja una pregunta que debemos hacernos como ciudad:
¿Qué resultado tuvo esa caracterización en Girardot y qué posibilidades existen para que la Plaza continúe vinculada a este tipo de programas?
Más aún cuando la nueva fase anunciada para 2026 no incluyó a Girardot entre los municipios seleccionados.
¿Qué ha pasado con el PEMP?
Durante la conversación con los asistentes surgió una preocupación que merece ser escuchada.
El PEMP contempla, además de las intervenciones físicas sobre el inmueble, acciones relacionadas con la comunidad de comerciantes, la etnografía, la divulgación y socialización del patrimonio y la transformación del modelo administrativo de SER Regionales, entre otras.
Restaurar la estructura de la Plaza es fundamental, pero no parece suficiente si no se trabaja simultáneamente en quienes le dan vida y en el modelo que permitirá garantizar su sostenibilidad.
Precisamente, el PEMP plantea una transformación de SER Regionales orientada hacia un manejo integral del sistema de abastecimiento y seguridad alimentaria, y no únicamente hacia la administración de la Plaza.
La pregunta, entonces, resulta inevitable:
¿Qué se ha avanzado en estos componentes del PEMP?
La Plaza necesita algo más que una obra física
La restauración, el reforzamiento estructural, la liberación, rehabilitación y adecuación del inmueble son indispensables para recuperar este Bien de Interés Cultural.
Pero el propio PEMP plantea una visión mucho más amplia.
Una Plaza restaurada necesita comerciantes fortalecidos, un modelo de administración sostenible, apropiación ciudadana, divulgación de su valor patrimonial, integración con el territorio y una estrategia que permita que vuelva a ser uno de los grandes referentes económicos, culturales y sociales de Girardot.
¿Qué estamos haciendo para que la Plaza vuelva a vivir plenamente?
Un patrimonio que pertenece a todos
La reunión del 23 de septiembre dejó algo positivo: la posibilidad de que diferentes actores de la ciudad vuelvan a hablar del PEMP y de la Plaza de Mercado.
Comerciantes, veedores, academia, estudiantes, periodistas, autoridades y ciudadanos tenemos algo que decir sobre el futuro de este patrimonio.
El PEMP existe desde 2020. Ya han transcurrido varios años y algunas de sus acciones avanzan, mientras otras parecen requerir mayor atención.
Por eso, más que buscar culpables, vale la pena hacer seguimiento ciudadano al cumplimiento del Plan.
Porque la Plaza de Mercado Leopoldo Rother no es solamente un edificio que debemos restaurar.
Es patrimonio, es memoria, es economía y, sobre todo, es gente.
Y el reto de Girardot es conseguir un mismo propósito: recuperar la Plaza para la ciudad y garantizar que pueda seguir siendo parte de su futuro.

