Un año de historia
Hace un año nació Girardot es Virtual con una idea clara: mirar la ciudad con ojos críticos, pero también con esperanza. Doce meses después, la pregunta sigue abierta: ¿hacia dónde va el futuro de Girardot?
Al cumplirse el primer año de vida de nuestra página web, resulta inevitable mirar hacia atrás y tratar de entender qué ha ocurrido en este corto pero significativo tiempo. No solo para nosotros, sino para Girardot, una ciudad cuyo futuro parece debatirse entre la memoria de lo que fue y la incertidumbre de lo que será.
La ciudad que fuimos
Girardot fue una ciudad grande. No solo por su tamaño, sino por su espíritu. El río Magdalena la convirtió en puerto, el tren en punto de encuentro del país, la aviación en puerta hacia el interior y su Plaza de Mercado en un corazón vibrante de comercio y cultura.
La industria, la agricultura, la ganadería y la política escribieron aquí páginas que hoy parecen borrarse lentamente de nuestra memoria colectiva.
Cada día dejamos morir un poco de esa historia mientras la ciudad se transforma en una sombra de su pasado. Vivimos entre los restos de aquella vida señorial que alguna vez distinguió a Girardot y que hoy apenas sobrevive en recuerdos dispersos.
La necesidad de recomponer el camino
Desde el nacimiento de Girardot es Virtual hemos insistido en una idea sencilla pero urgente: es necesario recomponer el camino si queremos un verdadero futuro para Girardot.
Eso implica recuperar la Plaza de Mercado, construir un malecón con el Embarcadero Turístico como eje, volver a mirar hacia el tren y atrevernos nuevamente a soñar como lo hicieron quienes fundaron esta ciudad: convertir a Girardot en un verdadero centro del turismo nacional.
“Girardot fue una gran ciudad. La pregunta es si todavía queremos volver a serlo.”

Promesas y realidades
Durante este año hemos escuchado muchas promesas. Se habla de retomar el PEMP de la Plaza de Mercado “Leopoldo Rother”, de construir los puentes Kennedy–San Jorge y Santa Elena, de recuperar las canchas de La Esperanza y del Kennedy y de arreglar las calles de la ciudad a un ritmo nunca visto.
También aparecen grandes anuncios que implicarían nuevos empréstitos para la ciudad, como el nuevo puente Girardot–Ricaurte o un nuevo Estadio Municipal.
Sueños que, si no se manejan con responsabilidad, podrían terminar convertidos en nuevos elefantes blancos que engrosen la lista de obras inconclusas que ya conoce la ciudad, como el Parque Lineal o el Sacúdete CREA.
Sin embargo, también es justo reconocer los avances que sí se han logrado. Uno de los más importantes ha sido la recuperación del Hospital de Girardot por parte del gobierno departamental, encabezado por el gobernador Jorge Rey. La intervención del departamento permitió rescatar una institución fundamental para la salud de la región, que durante años enfrentó graves dificultades administrativas y financieras.
Mientras tanto, la realidad cotidiana es otra. La Avenida Kennedy sigue cerrada por obras, la Calle 15 permanece bloqueada a la altura del puente de Santa Elena, los estadios no avanzan y muchas calles continúan deteriorándose.
Seguridad y turismo
Hay además un tema que golpea silenciosamente la vida de la ciudad: el sicariato. Aunque las autoridades realizan esfuerzos, la percepción de inseguridad sigue afectando la imagen de Girardot para muchos visitantes.
Es cierto que en temporada la ciudad se llena de turistas, pero la mayoría termina concentrándose en el único centro comercial o en el parque principal, rodeado por los famosos cholados que hoy prácticamente no dejan espacio frente a la Catedral.
Girardot y su futuro
Se acerca nuevamente la Semana Santa, uno de los momentos más importantes del calendario turístico y espiritual de la ciudad. Y, sin embargo, seguimos dándole la espalda al río Magdalena, a nuestra historia y a las oportunidades que están frente a nosotros.
Las ciudades no se construyen con anuncios, sino con decisiones.
Y el futuro de Girardot sigue esperando.