Plan de Desarrollo Girardot Socialmente Justa

Girardot: del sueño a la pesadilla

Girardot en el punto medio de un gobierno sin rumbo

A la mitad del gobierno del alcalde Salomón Said se vive una transición inesperada: Girardot pasa del sueño a la pesadilla, de una administración renovada a la realidad de una ciudad que pierde el rumbo mientras se maquilla la verdad con discursos triunfalistas.

Del discurso de salvación a la realidad del gobierno

Desde la campaña y durante los primeros meses de 2024, el alcalde se presentó —y aún lo hace en redes— como el líder capaz de sacar a Girardot de la postración en que, según él, la dejaron gobiernos anteriores. Con un Concejo mayoritariamente alineado, parecía posible consolidar una agenda legislativa en beneficio de la comunidad.

Pero la ilusión duró poco.

Pronto surgieron señales inquietantes:

  • No se conocen actas oficiales del empalme.
  • No existe claridad sobre el uso de los 37.500 millones del empréstito de la administración 2016-2019 y cuya ejecución todavía se realiza.
  • No se ha transparentado de manera completa qué se recibió y en qué estado financiero y contractual se recibió.

El Plan de Desarrollo: aprobado, pero invisible

A mediados de 2024, el Concejo aprobó el Plan de Desarrollo “Girardot Socialmente Justa”, estructurado sobre cuatro pilares:

  1. Girardot justa e incluyente: Protección de derechos y bienestar ciudadano.
  2. Girardot competitiva e innovadora: Desarrollo económico y productividad.
  3. Girardot sostenible y resiliente: Medio ambiente y ordenamiento territorial.
  4. Girardot segura y participativa: Gobernanza y fortalecimiento institucional.

Del sueño a la pesadilla:

Sin embargo, un plan sin seguimiento es solo un documento archivado.

Hoy, la ciudadanía desconoce:

  • Si existe un tablero de control del Plan, accesible al púlico.
  • Qué dependencia es líder del seguimiento y la evaluación de metas.
  • Un informe consolidado de gestión.
  • Una rendición de cuentas oficial, publicada y verificable en web y redes, como lo exige la ley.

La opacidad no es un detalle: es un síntoma de una gestión que prefiere evitar el escrutinio.

Triunfalismo en cámara, desconexión en la calle

Mientras la administración insiste en entrevistas y video clips que todo marcha “a la perfección” —que Girardot será la mejor ciudad del país, con el mejor estadio y unas piscinas de talla mundial—, la ciudadanía percibe otra realidad.

Lo tangible hoy es:

  • Cambios cuestionados en la calidad y la distribución de la alimentación de niños y adultos mayores.
  • Fiestas y eventos suntuosos, como si el crecimiento cultural se midiera por la calidad del espectáculo y no por la dignidad de la comunidad y la solución de sus problemas básicos.

Pan y circo, la distracción del gobierno romano.

Los elefantes blancos que nadie quiere mirar

Mientras los discursos se llenan de promesas, los proyectos heredados —y pagados con recursos públicos— siguen sin rumbo:

  1. Puentes de Kennedy y Santa Elena: obras detenidas, sin avances visibles.
  2. Centro Sacúdete: contrato siniestrado, sin solución clara después de más de ocho meses de parálisis.
  3. Plaza de Mercado: abandonada en decisiones, sin liderazgo ni visión para su remodelación y modernización.
  4. Parque Lineal: esperando definiciones del Ministerio de Cultura, mientras el deterioro y la invasión persisten.
  5. Espacio público: invadido y desbordado por el desorden.
  6. Y la lista continúa…

Son heridas abiertas en la ciudad que no se tapan con videos ni transmisiones en vivo.

Un nuevo empréstito: la alarma que crece

El nuevo presupuesto aprobado por el Concejo, el pasado 10 de diciembre, parece allanar el camino para una nueva proyección de endeudamiento por 57 mil millones de pesos.
En sectores políticos se afirma que volverá a aprobarse sin mayor debate, con un Concejo alineado que no ejerce control político sino acompañamiento automático.

Girardot podría hipotecar nuevamente su futuro con una deuda que ascendería a cerca de cien mil millones de pesos (sumando el anterior), sin saber todavía qué pasó con el empréstito anterior.

Seguridad en rojo: las cifras que duelen

La pesadilla se profundiza con el aumento de homicidios. Según cifras de la Policía Nacional/Observatorio, los registros de homicidios superan en un 15% los del año anterior a esta misma fecha.
Pero, según declaraciones del propio alcalde en una entrevista que él presentó como “informe de gestión”, no habría de qué preocuparse porque se trataría de una “guerra de traficantes”.

Normalizar la violencia nunca puede ser una política pública.
Minimizarla, tampoco.

La incertidumbre política y el vacío de liderazgo

Mientras tanto, los mentideros políticos ya hablan del “sucesor natural” del alcalde, de los próximos concejales aliados y de la continuidad del mismo modelo.
La ciudad parece caminar hacia una repetición del ciclo, sin reflexión, sin corrección y sin control ciudadano real y organizado.

Del sueño colectivo a la pesadilla compartida

Girardot merecía —y aún merece— una administración capaz de orientar el desarrollo, respetar los recursos públicos y liderar con claridad.
Pero a mitad del camino el balance no es alentador:

  • Falta de transparencia sistemática.
  • Proyectos abandonados.
  • Seguridad deteriorada.
  • Inversiones opacas.
  • Narrativa triunfalista desconectada de la realidad.

El sueño de una gran ciudad se desvanece entre nubes de corrupción, improvisación y desgobierno.

Pero aún no es tarde.

Un pueblo que despierta puede recuperar su voz. Una ciudadanía informada puede recuperar su futuro.

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